domingo, 21 de octubre de 2007
2.1. El Urbanismo y la Arquitectura del Centro Histórico de Trujillo
En este apartado, se desarrolla un acercamiento a las principales características urbano arquitectónicas de nuestra ciudad, las que se convierten en la razón básica para su conservación, puesta en valor y apertura a la comunidad nacional e internacional.
2.1.1. Importancia de la Riqueza Urbano Arquitectónica del Centro Histórico de Trujillo
Arquitectónicamente, las edificaciones son una síntesis que muestra la interrelación y permanencia en el tiempo de la culturas española y la cultura nativa, testimonios del ingenio y creatividad mestizos expresados tanto en el planeamiento y distribución de edificaciones como en la decoración de superficies y la adopción de tecnologías constructivas como el adobe y la quincha.
A pesar de los desastres naturales manifestados en sismos y lluvias torrenciales, nuevas tipologías y mejoras constructivas fueron desarrollándose y enriqueciendo el paisaje urbano.
De este modo, y obviando las razones de sobra conocidas de las características comunes que prueban la importancia de los centros históricos, se puede, específicamente para Trujillo, sintetizar los siguientes puntos:
1. El Centro Histórico de Trujillo expresa una traza urbana y un desarrollo arquitectónico de características propias y reconocibles que pueden leerse como una creación local mestiza, que utiliza insumos, tecnología y elementos de aportes prehispánicos y europeos, dejando apreciar una simbiosis cultural manifestada en su creación, evolución y dinámica urbana.
2. Los diferentes procesos históricos e ideológicos desarrollados en la incipiente ciudad colonial, se manifestaron en la arquitectura y el urbanismo mostrando diversas adaptaciones formales y estilísticas originales que responden coherentemente a su contexto, que se leen semióticamente en la secuencia evolutiva en la superposición arquitectónica y en sus diversas expresiones estilísticas efectuadas sobre prototipos locales, los cuales se han acondicionado y adecuado a las nuevas necesidades, usos, funciones y estilos de vida contemporáneos.
3. La trama urbana fundacional con traza de damero se mantiene tal como fue trazada en la colonia, en el primer tercio el siglo XVI, donde se manifiesta un pausado ritmo de manzanas rectangulares y de calles con una agradable proporción y escala. EN estas calles, un número significativo de edificaciones fundacionales permanecen en el lugar de su localización inicial.
4. La ciudad constituyó hasta mediados del siglo XIX un importante ejemplo de ciudad amurallada, donde se apreciaba un modelo clásico manifestado en una fortificación poligonal de 15 cortinas y 15 baluartes, que delimitaban un ovalo regular que justamente delimita la zona monumental principal de la ciudad a la que se denomina Centro Histórico. En la actualidad, existe aún una serie de restos de esta fortificación.
5. El Centro Histórico de Trujillo mantiene aún una lectura como conjunto armónico en el cual se encuentran sectores de gran calidad plástica, manifestadas mediante valiosas edificaciones arquitectónicas de los siglos XVII, XVIII y XIX insertas en un conjunto de espacios urbano monumentales. Iglesias, conventos y casonas trujillanas, verdaderos palacios citadinos, expresan y fusionan en su diseño los ancestros andinos, moriscos e hispanos de los que son herederos, en una arquitectura sobria y elegante por fuera, y amplia y generosa por dentro, con patios de arquerías, galerías de columnas y techos artesonados, y decoración mural policroma en los muros interiores y exteriores. La escala volumétrica de la arquitectura civil, de uno y dos niveles sirve de marco edilicio para la preeminencia de los edificios religiosos, iglesias y conventos, que definen el perfil urbano. Estos inmuebles mantienen su uso original, habiéndose adaptado en ocasiones a necesidades contemporáneas que preservan su configuración y valores esenciales.
6. Los monumentos históricos presentan importantes manifestaciones artísticas propias de su composición, encontrándose que la ebanistería, los retablos, la escultura y el mobiliario conforman una unidad propia del conjunto. El uso de la decoración mural como elemento característico de la arquitectura virreinal y republicana, recurrente en zaguanes, arcos, fachadas, portadas, patios, habitaciones, etc. Por otro lado, particularidades como la técnica mural y la inconfundible gama de colores trujillanos, así como la ventana trujillana, relevante muestra del despliegue creativo local y notable expresión en el manejo del hierro forjado, complementan los valores de la arquitectura tradicional trujillana.
7. Además de los valores urbanos, edilicios y artísticos, el centro histórico de Trujillo constituye el principal referente de la conciencia ciudadana, no solo por llevar implícito en u configuración cultura, tecnología y valores sociales, sino por constituir en conjunto un símbolo de identidad para la comunidad a expresarse en el compromiso conjunto, liderado por las autoridades, de trabajar por su preservación y puesta en valor.
8. El Centro Histórico tiene un alto significado para la ciudadanía pues constituye un espacio central y convergente de intereses y valores que son compartidos de manera plurivalente por todos los sectores sociales. Es un Centro de encuentro social para el desarrollo de actividades diversas y escenario donde interactúa una amplia diversidad social, cultural y religiosa.
9. Presenta un amplio potencial turístico cultural en conjunción con los sitios arqueológicos de las culturas pasadas, lo que contribuirá a promover el desarrollo socio - económico de la sociedad local y de la región en su conjunto.
10. Trujillo es una ciudad viva de producción cultural permanente con expresiones de identidad y tradición relacionadas con su raigambre, siendo una fuente inexplorada e inexplotada de posibilidades tanto económicas como turísticas.
2.1.3. La imagen urbana de Trujillo.
Los aspectos desarrollados son:
a. La imagen urbana
b. Semiótica e identidad en la imagen urbana
c. Importancia de la imagen urbana
d. Conservación de la imagen urbana
e. Deterioro de la Imagen Urbana
a. La imagen urbana
La imagen urbana es la apariencia físico-espacial que presenta una ciudad o poblado, aunada al impacto sensorial generado por el tráfico peatonal, el flujo vehicular y las dinámicas urbanas con sus consiguientes olores, colores, texturas, etc.
La imagen urbana constituye de esta manera el marco visual de los habitantes y de los visitantes, encontrándose determinada por las características del lugar, costumbres y usos de su población. En su composición intervienen tanto elementos reales como situaciones particulares que definen las características de un espacio urbano. Sus componentes principales son:
1. Elementos naturales: clima, topografía, hidrografía, y vegetación.
2. Elementos construidos, volúmenes y espacios.
3. Dinámica humana y/o vehicular
4. Dinámica ambiental constituida por el conjunto de olores, sonidos, texturas, colores, etc., propios del espacio social-urbano. (3)
Intentemos como ejemplo una lectura de la imagen urbana que presenta la quinta cuadra del Jirón Pizarro de Trujillo. Imaginemos que caminamos por esta calle ahora que se ha restringido el tránsito vehicular, en una tarde de verano con un sol radiante cayendo sobre ella: el clima es el primer factor que apreciamos inconscientemente. Podemos notar a continuación que presenta una topografía con una pendiente casi imperceptible, enmarcada dentro del clima propio de la ciudad. La vegetación existente es escasa y colocada en jardines construidos, encontrándose en la plazuela de la Iglesia La Merced y en un atípico jardín situado en la vereda frente a la plazuela que rompe la regularidad de las fachadas a plomo. Todas estas consideraciones nos permiten notar los elementos naturales de la imagen urbana.
Si apreciamos la calle tanto de frente como de perspectiva, notaremos que muestra un perfil urbano relativamente parejo, alterado por la presencia de una edificación predominante y que presenta aún ejemplos de arquitectura característica de importancia, con tipologías bien definidas y enriquecidas por la volumetría de la Iglesia La Merced y su correspondiente plazuela. Notaremos que hay una regularidad compositiva, que muchas de las edificaciones presentan una serie de códigos arquitectónicos como ventanas, balcones, portadas, etc., que nos dicen que son parte conformante de un estilo específico. Notaremos igualmente que hay colores característicos en las edificaciones, y que algunas de ellas se encuentran limpias y en buen estado, y otras descuidadas y con menor grado de conservación.
Es posible observar también la presencia de dos balcones de edificaciones contiguas que evidencian un manejo inadecuado de la escala en uno de ellos, pues puesto uno al lado de otro se aprecia una gran diferencia de, pareciendo que el más pequeño ha sido puesto “a la mala”, pues no guarda las proporciones adecuadas de escala ni de llenos y vacíos en su fachada.
También observaremos que en varias edificaciones hay unos desagradables letreros comerciales, desproporcionados y escandalosos, que afean y rompen la sobriedad visual de la arquitectura típica. El avisaje comercial cuando es demasiado notorio se convierte en una especie de elemento arquitectónico indeseado, de tanto o más importancia que una ventana o un balcón, pues su ubicación, tipo de iluminación, tamaño y otras características, lo hacen parte importante en la composición de una fachada.
La volumetría que presentan estas fachadas en conjunto generan la configuración espacial del jirón, la cual es sencilla y se encuentra amenizada por la abertura espacial que significa la plazuela La Merced y el atrio de la iglesia contigua. Al realizar todas estas apreciaciones, hemos reconocido los elementos construidos conformantes de la imagen urbana.
El conjunto espacial y arquitectónico pese a todo es agradable y atractivo. Como estamos en una hora en la que no hay tráfico vehicular, es posible apreciar los detalles de esta calle pues se puede caminar libremente y solo hay una dinámica comercial y peatonal aceptable y hasta agradable. Sin embargo, si caminamos por la misma cuadra en horas en las que el tráfico está abierto, notaremos una desagradable sensación de opresión pues la sobresaturación del parque automotor y por el excesivo número de taxis que convierten en una molestia lo que en otro momento era un placer. Si a esto sumamos los bocinazos, el enrarecimiento del aire producto de las emanaciones de gases de los vehículos, la estrechez de las veredas y el stress urbano, completaremos una imagen urbana desagradable, caótica y nada atractiva ni para un poblador ni para un posible turista. (Este es uno de los motivos principales por el que debemos incentivar y apoyar todos los procesos de peatonalización posibles, porque la ciudad es de sus habitantes y no de los vehículos). Con estas apreciaciones, hemos percibido y conocido las dinámicas humanas, vehiculares y ambientales del jirón que tomamos como ejemplo.
b. Semiótica e identidad en la imagen urbana
La ciudad es un mundo mágico, que emana un grado determinado de atracción perceptible no solo para quienes habitan en ella sino también para aquellos que la visitan.
Ciudades como París, Barcelona, Buenos Aires, Cuzco, tienen un atractivo místico que perdura a través de los tiempos, y que se mantiene gracias a la sensación de pertenencia que sus habitantes han desarrollado, y que los han llevado conjuntamente con sus autoridades a encontrar la manera de presentar orgullosamente al mundo ciudades ordenadas, limpias, con una definida imagen tradicional y con los tesoros arquitectónicos y artísticos que solo el respeto a la historia permite conservar.
Estar en una ciudad de estas características genera una sensación de atracción, de pertenencia y de bienestar como la que se siente al entrar a una casa bien cuidada, ordenada, limpia, con estilo. Sin embargo, aunque se suele dar más importancia a las zonas históricas, la imagen urbana existe en todos los lugares de la ciudad, todos los esfuerzos se vuelcan hacia el Centro Histórico, porque lógicamente es la parte que concentra las actividades económicas, administrativas y culturales de las pocas que hay. ¿Pero que hay de las zonas contiguas al centro histórico, de las urbanizaciones, del resto de la ciudad? En realidad es allí donde se puede leer con mayor detalle a la sociedad, a la identidad de sus habitantes, a su grado de educación y por que no decirlo, de civilización: no todos los que habitan en una ciudad son necesariamente civilizados, lo pueden ser por una interpretación etimológica pero no en el sentido amplio de la palabra.
La imagen urbana es una parte importante de este gran sistema llamado ciudad, y ya que representa el aspecto tangible de la misma, podrá leerse como hemos visto tanto en las fachadas, en el perfil urbano, en las proporciones y relaciones entre alturas y ancho de vías, en su unidad volumétrica, etc., así como en el nivel de ruidos, de contaminación atmosférica, visual y sonora, en el orden, en el grado de conservación y limpieza y en los flujos peatonales y vehiculares. Asimismo se leerá en la coherencia estilística y en la armonía en que las nuevas edificaciones se integren a las ya existentes, que en algunos casos se conservan intactas y que en otros han sido irrecuperablemente alteradas.
c. Importancia de la imagen urbana
En segundo lugar, porque puede generar o acentuar una conciencia orientada hacia la valoración y recuperación del patrimonio arquitectónico, que igualmente reforzará sentimientos de pertenencia a la ciudad.
En tercer lugar, por el sentimiento de goce estético y sensorial que el poblador y en especial el visitante percibe, y que demuestra al decir que una ciudad es “bonita”.
En cuarto lugar, por la importancia económica y el poderoso atractivo que generan las ciudades que presentan una imagen urbana con valores estéticos e históricos, ya sea en conjunto o en escenarios, traduciéndose en afluencia de turistas y en crecimiento económico. El turismo mueve anualmente el 12% del PIB mundial y genera 200 millones de empleos, lo cual significa el 8 % del empleo mundial. El turismo es la primera industria del planeta, solo en 1998, se registraron 635 millones de turistas que generaron un ingreso de 468 mil millones de euros. (5)
México, por poner un ejemplo latinoamericano, tiene una cada vez más creciente oferta turística, que privilegia fundamentalmente sus destinos arquitectónicos históricos y arqueológicos, presentando más de 9 mil establecimientos de hospedaje, casi 400 mil cuartos - más o menos el tres por ciento del total de la oferta mundial; tiene más de cuatro mil agencias de viajes; 673 empresas de arrendamiento de vehículos; 16 mil 399 restaurantes de calidad turística; y 134 empresas de transportación turística. (6)
Y nosotros, con nuestras ciudades de fundación colonial, con nuestros increíbles monumentos arqueológicos, con toda la gastronomía, costumbres ancestrales, riquezas culturales y nuestra inigualable geografía y biodiversidad, estamos lastimosamente atrás en lo que a turismo se refiere teniendo tanto o más de lo que tiene México.